Tenía un mazo de cartas sobre la mesa. Eran cartas de distintos lugares. Algunas eran viejas, otras más nuevas. Tenían distintas formas y colores.
Algunas tenían más valor que otras, e incluso algunas tenían más importancia para mí, en cambio, otras no me significaban nada.
Me tomó mucho tiempo, pero al fin lo estaba logrando. Estaba armando una casita con todos esos mazos mezclados (desde chica me gustaba hacerlo). Algunas veces me resignaba a abandonar mi tarea, pero ante tanto esfuerzo terminaba por decidir continuarla.
Puse toda mi concentración, mis ganas y mi perseverancia. Puse en juego mi memoria, paciencia y mi voluntad para poder lograr armar hasta la cima.
Todo venía bien. En el camino tuve que reemplazar algunas cartas viejas que ya no soportaban el peso, tuve que probar con otras nuevas y modificarles un poco su forma para que logren encajar. En algunos casos de desconfianza, tuve que reforzarlas, para mayor seguridad.
Algunas veces dejé el proyecto por la mitad, otras veces tuve que empezar nuevamente. Hace algunos meses lo había comenzado desde cero, y estaba muy entusiasmada porque sabía que esta vez lo lograría.
Hace algunos días, todo estaba encajando perfecto (mi casita ya medía casi un metro de altura!), y sólo faltaba completar muy pocas cartas.
De repente, me llevé una gran sorpresa. Una carta muy fundamental se quebró, y se desmoronó todo.
No lo podía creer, todo iba tan bien! Cayó esta carta (era una de las bases) y todo el resto cayó arriba. Pocas, muy pocas cartas (las más viejas) quedaron de pie e intenté lo posible tratando de no perderlas. No supe cómo actuar (por suerte esas cartas se salvaron).
Me angustié muchísimo, tanto me había costado! Era una de mis cartas mas fuertes! Parecía mentira aquello que me estaba sucediendo.
Al principio vacilé, sin saber que hacer, y dejé todos los mazos tirados, como rechazando la situación (no quise asumir que todo se había caído, pero debía arreglarlo lo antes posible). Me sentí algo ahogada.
A los pocos minutos, una de las cartas que formaba parte de mi casita cayó sobre mi pie. Ahí entendí la dimensión de mi situación. Cuántas cosas había resignado por trabajar en este proyecto! Cuantas cartas podría haber utilizado en su lugar, y justo me había fallado!
No había justificación alguna que explique aquello que me estaba pasando. Una carta de suma importancia y tan indispensable, había logrado desmoronarlo todo. Confié tanto en esa carta.. por algo había elegido ponerla abajo como una de las bases!
Al cabo de unos segundos, estaba comenzando a entender lo que me había sucedido (aunque seguía sin poder creerlo). Mi cuerpo se sentía raro. El corazón me latía muy rápido (demasiado rápido), y casi no podía respirar. Tuve que hacer mucho esfuerzo para que el oxígeno llegue a mis pulmones.
Quede consternada, como abrumada y sin comprender nada.
Esperé, un tiempo. Calculo que habrá sido una hora, una hora y media. Pero yo sentí que fue una eternidad. Decidí salir de casa para despejarme un poco, pero no lo conseguí. De todas maneras fue una buena decisión, porque en busca de ayuda, la encontré.
Pude descargarme. Recibí abrazos y palabras que me decían que con un poco de tiempo volvería a lograr armar mi casita, me hicieron recordar que existían otras cartas fuertes que me servirían para reemplazar a aquella que se había quebrado y me dieron palabras de aliento para que no baje los brazos.
A las pocas horas volví a casa, con los ojos brillantes. Caminé aún muy preocupada. Llegué y todas las cartas seguían desparramadas en toda mi habitación, era un completo caos. Poco a poco me resigné a admitir que aquella maldita carta había detenido mi proyecto, pero no tenía otro remedio.. tenía que acomodar todo de nuevo, para que cuando tenga un poco de fortaleza me decida por fin volver a empezar.
Al día siguiente, un completo desconocido me pregunto si me sentía bien (no me había dado cuenta que la tristeza estaba hasta en mi rostro). Le dije que sí, mintiéndole (nunca me gustó mostrarme triste). Había estado todo el día pensando en aquel suceso que había marcado mi vida para siempre (puede parecer una exageración, pero siempre le dí mucha importancia a aquella casita).
Con el correr de los días, me volví un poco fría. Ya no sentía felicidad (como cuando mi casita estaba en proceso), pero tampoco estaba triste (como cuando todo se derrumbó). Simplemente, ya todo me daba igual.
Después de escuchar muchas voces, y principalmente escuchar lo que decía mi mente y mi corazón, tomé una decisión..
Pensé 3 posibilidades:
Volver a probar la carta en mi casita: pero era correr demasiado riesgo. Seguramente volvería a quebrarse, y yo no estaba preparada para volver a vivir una situación tan frustrante como aquella.
Dejar la carta sobre la mesa por si algún día la podría volver a usar: pero me di cuenta que no serviría. Sólo estaría frente a mi para recordarme una y otra vez que me había fallado, y que por ella pasé días y días de tristeza.
Y como ultima opción (la más acertada y la que finalmente elegí): optar por tirar aquella carta al contenedor de basura, y volver a comenzar con mi casita.
Así que pronto, con aquellas cartas viejas que resistieron y con todas las cartas nuevas que conseguiré con el tiempo.. prometo empezar de nuevo.
Sabri.

No comments:
Post a Comment